El domingo 24 de junio, se reunieron en el auditorio José Miguel Cañabate una veintena de matrimonios que aceptaron la invitación a celebrar el aniversario de su matrimonio.
Algunos celebraban 10, 15, 20, incluso 35 años de vida compartida en el amor que Dios les trasmitió. La alegría y el entusiasmo de poder compartir esa tarde soleada dieron al colegio un clima de fiesta.
La frase del Evangelio de Juan que presidía el salón ya era una invitación a dar gracias por estos años vividos juntos: “Permanezcan en mi amor… Jesús”.
Asimismo, las palabras motivadoras del Padre Ángel permitieron una reflexión primero personal y luego por matrimonio, donde descubrían el paso de Dios en sus vidas y familias.
Al finalizar el tiempo de reflexión fueron llegando varios hijos que querían compartir con sus padres esta celebración. Fue así que, reunidos en la Capilla, celebramos la Eucaristía que con distintos signos: la Palabra de Dios, dos velas unidas entre sí, la imagen de la Sagrada Familia trasmitían lo especial de esta celebración.
Luego de la Homilía, los esposos renovaron sus promesas matrimoniales, esta vez con la presencia de los hijos que hicieron fecundo ese amor del inicio. Después, en el comedor, un grupo de apoderados esperaban a los “novios” con la marcha nupcial, y torta; fue el momento de las fotos y la conversación.
Queremos dar gracias a estos matrimonios de apoderados por el testimonio de vida para todos, especialmente para sus hijos, damos gracias también por aceptar esta invitación que hace el colegio de dar realce a este acontecimiento, de compartir con nosotros este aniversario.
Damos gracias a quienes colaboraron en la realización de este evento: al Padre Ángel y a Don Sergio Carrasco, por su organización; a la Sra. Francis Brant y en ella al Centro General de Apoderados por su generoso aporte, a los profesores y apoderados que se encargaron de la decoración y ornamentación de cada lugar. Gracias a quienes acompañaron con su presencia y oración. El Señor Jesús, les recompensará por su generosidad y servicio.
Estas celebraciones de acción de gracias nos abren más a Dios y a los demás, y hacen que nuestro ambiente se torne más grato para vivir.
Hna. Susana Romero
Equipo Pastoral